Burocracia en las iglesias.


     Cada vez es superior mi sorpresa ante la cantidad de burocracia que hay en ciertas iglesias evangélicas. La opinión pública se ha vuelto el juez final de las prácticas eclesiales y ya da igual en muchos casos el que las almas tengan sed de Dios y de justicia, tanto las que conocen a Dios como las que no. Ocurre algo semejante a lo que pasa con las ayudas de la ONU a los países pobres. Todo se pierde en el camino a dar la ayuda.

     En dichas iglesias para hacer las tareas que hacen falta se llevan a cabo tal cantidad de protocolos y esperas que ni en las colas del paro se han visto. El protocolo es tan inmenso y tarda tanto que los dones se desperdician y no se usan, las necesidades no se sacian, los militantes no son entrenados en el ministerio y quienes en verdad quieren trabajar se encuentran con un mareo de trámites y esperas que terminan siendo más difíciles de tragar que la tarea a realizar en sí.

     La mayoría de las iglesias ya no son un cuerpo. Son un bicho disfuncional y deforme donde ningún sistema funciona como debe, donde hay tal caos y desorden que los que en verdad saben trabajar se largan a buscar gente como ellos (muchas veces sin fruto en su larga búsqueda), y los puestos importantes son dejados a zalameros y a gente con méritos económicos, entre otros muchos realmente no competentes para desempeñar las labores que se le encargan.

     Es hastiante, os lo aseguro, ver cómo se compran con "ofrendas de amor" los puestos en las congregaciones y las opiniones de los débiles, dentro de misiones y otros sitios, os aseguro que he tenido la deshonra de verlos frente a frente en los últimos años en mis incursiones eclesiales de exploración. Inclusive he visto algo tan bajo y degradante como usar la zalamería y en ensalzamiento en público para comprar a los "jefes" opiniones, puestos en el ministerio y favores. He podido ver inclusive a hermanos honrados, callados y humildes, cargados de amor y buena intención, ser humillados, despreciados y aplastados frente a hermanos que ni les conocían por no haber honrado públicamente a estas personas antes citadas, indignas de ser llamadas creyentes, vistos a la luz de las Escrituras.

     Y ahí no queda este comercio. El asunto sigue adelante con sumo descaro, ¡ellos hacen como si Dios no les viera! ¡Hay de ellos! Porque si no reciben el pago en este mundo, tendrán que recibirlo de Dios, y Él sí que saber pagar con justicia.

     Está entre lo más penoso las cosas de las que uno se entera con el paso del tiempo. Muchos misioneros viven honradamente, inclusive tienen riquezas, pero son generosos según las que tienen. Pero otros llevan unas vidas de abundancia desenfrenada y despilfarro. Me encantaría dar ejemplos, ¡ni os imagináis cuántos tengo!, pero eso me haría aludir a nombres, que no menciono por vergüenza ajena, vergüenza tan enorme como la que ellos deberían tener. Dejo en manos de Dios el veredicto final; Él dará los nombres en Su Tiempo.

     Estos homínidos poseen tal descaro que ni esconden sus acciones vergonzosas de quienes tienen a su cargo. No tengo en absoluto nada contra la riqueza, por favor que no. Tengo mucho en contra de gastar el dinero en placeres y lujos cuando hay hermanos cerca que pasan verdadera hambre y angustias. Hay hermanos cercanos a todos nosotros con necesidades, que luchan por salir adelante, los habrá siempre, y es orden de Dios ayudarles, nos caigan bien o no, con la imparcialidad que Cristo hubiera tenido. Pero a estas personas esto les da igual. Da igual a ellos saber que la nevera y la alacena de algunos hermanos están vacías hace tiempo.

     Pasaré sin más a decir que la ley de lo aparente sigue vigente. A la hora de recaudar fondos, estas personas dependen de su apariencia momentánea, porque es lo que el donante del dinero llegará a ver. Ninguna o casi ninguna persona donante de fondos irá a visitar la obra de la persona a quien apoya. Se conformará con fotos y con lo que le contarán. De ahí que sea necesario que en apariencia todo sea convincente.
     Por otra parte, los títulos oficiales de estudios y cargos en entidades también cuentan, aunque al final nada se haga en esos cargos y sólo se ostente el título. Vales algo especialmente a los ojos de estas personas si tienes un título de algún sitio de renombre, aunque seas absolutamente incapaz de hacer bien tus labores; es como si se elogiara a un mono por tener birrete:

+: -"¡Ostras, un mono con birrete!, ¡hagámosle pastor!"-
 - : -"A ver, ¡que es un mono hombre!"-
+: -"¡Da igual, tiene birrete, a la gente le encantará y atraerá almas para Cristo! ¡Evangelizaremos un montón con ello!"-


     "Pero hay auditorías" dirán algunos, y yo respondo que sí, efectivamente hay auditorías, avisadas con antelación, en las cuales todo es meticulosamente preparado para que nada se note. Purísimo estilo español. En todo caso los afectados jamás se acercarán al auditor a contarle la tétrica historia de terror que hay detrás de todo el telón, puesto que les conviene aguantar para no meterse en líos, o bien porque hacerlo requiere una dosis de valentía que los débiles no tienen y que los otros débiles interpretarían como locura.

     El amor al dinero es lo que más manda al final de cuentas, no el amor a las almas. El asunto es que la "preocupación" que se muestra por las almas es la que mueve el dinero de quienes lo dan; de ahí tanto "paripé" acerca de rescatar almas. Por otro lado cuanta más gente dentro, más imagen, fotos y vídeos hay para "vender". Da igual que quienes estén dentro de la entidad fumen toda clase de planta, beban toda clase de líquidos, se restrieguen sus partes en discotecas con desconocidos, y estén llenos de rencor y de inmundicia en sus corazones contra los demás y vacíos del Espíritu y de la Biblia (hablo de gente de confesión cristiana, no de los no practicantes, contra los cuales no tengo nada; puesto que son más íntegros que los primeros al no ocultar sus verdaderas intenciones y no ser unos hipócritas).

     Poquísimos hoy en día se preocupan en verdad por el objetivo de Cristo, y normalmente quienes se preocupan en verdad procuran no meterse en berenjenales de estos calibres, por lo cual los verdaderos amantes de la obra de Dios están dispersos, buscando un lugar limpio donde trabajar lo mejor posible, o bien trabajando escrupulosamente en un lugar a escondidas, si es que no tuvieron la suerte de encontrar un lugar donde servir sin estorbos humanos.

     Sería lo correcto que el ministro de Dios tenga un sueldo para una vida de clase media, o bien semejante a los que viven en su círculo social. No podrá conectar con quienes le rodean si no se hace como ellos, tal como Jesús hizo. Eliminar las tensiones económicas entre ambas partes quitará barreras a la comunión y a la buena relación, porque si tiene menos dinero la tendencia será a que los que le rodean tengan  que darle, y puede acabar siendo un gorrón, y si tiene más acabará como un monarca con un pueblo mendigo que le amará por sus riquezas.

     La burocracia cumple la función de llevar un orden y control de las cosas. Cuando el coste de esta burocracia supera el coste del objetivo final, algo va mal. Cuando la burocracia se complica demasiado, se pierde una cantida infame de recursos. NO HAY TIEMPO QUE PERDER. Y la burocracia es lo que más echa a perder, el tiempo. Cada minuto perdido, es un minuto de servicio de todos los recursos que la burocracia retiene lo que se pierde, en resumen, días de predicadores, días de mano de obra, días de buena música, días de evangelistas, días de muchísimos dones echados a perder por su mala gestión.

     De sobra está decir que la comunicación es fundamental, especialmente oír a los demás, da igual su nivel en la iglesia. La sordera de los jerifaltes tristemente es de los males más difundidos dentro de la iglesia, y es uno de los peores de los males espirituales. Tengo mucha lástima por los que la practican, puesto que su nivel de cobardía supera al de los hombres maltratadores. Menor será el castigo para los segundos que para los primeros, estoy seguro, tal como que las prostitutas iban por delante de los fariseos y saduceos en época de Jesús.

     ¿Y qué podemos hacer nosotros? Dejar de ser cobardes, llamar las cosas por su nombre, y tomar iniciativas correctas para trabajar en la obra de Dios SIN dar apoyo a quienes trabajan para su propio placer (no puedo decir para su beneficio, puesto que sus acciones no les benefician, su miseria espiritual es más grande que si nunca hubieran conocido a Cristo).
     No denunciar las maldades cuando se ven es una pseudoaprobación a ellas. La proclamación pública de las malas acciones de las altas autoridades es necesaria, Jesús lo hizo, porque sino estaremos permitiendo que sigan maltratando al pueblo de Dios por sus propios malos deseos. Creo que todo creyente es llamado a ser un mártir social, en el sentido que conlleva que cualquiera que denuncie las maldades de los superiores será pisoteado, difamado, aplastado públicamente por estos, pero ello hará que no se pisotee la dignidad a los hermanos al final.

     La justicia ha de ser llevada tanto a favor como en contra de uno. Si es justo un perjuicio a nosotros, es correcto recibirlo y defenderlo. Si es correcto un beneficio a nosotros, es correcto recibirlo y defenderlo. Es cometer una injusticia delante de Dios no defender los derechos de uno mismo, puesto que somos imagen de Dios, y Dios nos ha dado una dignidad que TODO humano tiene la obligación de respetar. De igual forma, TODO humano tiene una dignidad que tenemos la obligación de respetar.

Comentarios

  1. Jolinsus, se nota que estabas frustrado cuando escribiste ésto...

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    1. Si, lo estaba. Bastante, lo estoy ahora mismo. Espero ver más comentarios de la gente.

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  2. Juerrrr me he quedao de piedra y preocupado porque eso que comentas sea una realidad y no solo una apreciacion personal.
    Con el mosqueo que hace tiempo tengo contra todos los jerifaltes y mandamases del pais, por su hipocresia, ladroneria y falta de verdadera justicia y equidad para con los ciudadanos, ya solo faltaba esto.
    De todas formas me alegro que alguien ponga los puntos sobre las ies.

    Salu2

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    1. Es triste, pero es algo muy parecido a la política española en algunos casos. Si España está como las iglesias, es comprensible que esté yendo como va. Gracias a Dios algunas iglesias se salvan. Tengo esperanza ciega en que habrá alguna que no siga este modelo. Aunque sé que las iglesias perfectas del todo no existen, y si existieran al entrar yo dejaría de serla.

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  3. He recibido hoy, de amen-amen.net, este aviso por correo electrónico que me viene fenomenal como ejemplo de que hay muchos lobos entre las ovejas, y de que aún hay entidades que llevan una política muy buena, al menos en cuanto a dinero. Es el siguiente:


    IMPORTANTE - ATENCION - URGENTE

    Como es nuestra costumbre, frecuentemente le damos a conocer que el ministerio Amen-Amen, Inc. no pide dinero, ofrenda, diezmos, pactos, colectas, primicias o cualquier otro sistema de recolectar dinero.

    Que el ministerio no vende en la actualidad ningún servicio; todos nuestros servicio son completamente gratis. Tampoco vendemos casas, viviendas, o cualquier otro inmueble.

    Que el ministerio no hace, ni da publicidad a ninguna persona o institución; que nadie puede llamarse: "Representante del ministerio Amen-Amen, Inc. en cualquier país.

    Lo anterior, porque continuamente estamos recibiendo de nuestros usuarios, denuncias de estafadores que ocupan el nombre de ¡Amén-Amén! para obtener dinero de los Cristianos.

    Cualquier irregularidad denúnciela al ministerio Amen-Amen, Inc.



    Hasta aquí su mensaje. Para aquellos interesados, sus devocionales pueden ser solicitados gratis (se reciben por e-mail) en este enlace:

    http://amen-amen.net/

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  4. great stuff. Here's one you will enjoy. I'm flabbergasted. It's about money and how the whole system is rigged.
    https://www.youtube.com/watch?v=8Xa8b9bm45M

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